La Banda de Música Infantil de las Escuelas de la Macarena

En torno a 1899 se crea, a iniciativa del director de las Escuelas de la Macarena, y bajo el amparo de la Real Maestranza y la colaboración de diversas instituciones y personalidades, como el Ayuntamiento y el Marqués de Gandul, D. Francisco Pacheco y Núñez de Prado, el aula de música de la citada institución docente, que dará lugar posteriormente a la Banda de Música Infantil de las Escuelas de la Macarena.

Gracias al patrocinio de la Real Maestranza y demás colaboradores, se dotó a la banda de los instrumentos y uniformes necesarios, consistentes en pantalón y guerrera negros con cuello y bocamangas granas galonadas de blanco, y gorra de plato.

La instrucción de los pequeños alumnos corría a cargo de D. José Osuna, destacado músico y compositor de la época y miembro de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, aunque la sección de cornetas y tambores era instruida por el cabo del Regimiento de Infantería de Granada Miguel Martín Salmerón.

Entre los cuarenta componentes de la banda destaca el nombre de Manuel Pérez Tejera, el popular “Maestro Tejera”,  quien posteriormente fundaría y dirigiría la banda que actualmente sigue llevando su nombre. El propio Tejera declaró, según el  boletín de las cofradías de Sevilla, mayo de 1960, pg. 10, que comenzó su andanza musical en la Banda de Música Infantil de las Escuelas de la Macarena, tocando el bombardino.

El debut de la banda fue muy seguido por la opinión pública, a tenor de los numerosos documentos periodísticos que anuncian o hacen crónica de sus primeras actuaciones. Bien puede deberse a lo llamativo de una formación exclusivamente infantil y la simpatía que ello despertaría, o bien al amplio patrocinio por parte de las instituciones y el prestigio del Maestro Osuna. Dicho debut se produjo a finales del mes de marzo de 1901, consistiendo en varias actuaciones en las propias Escuelas de la Macarena, en el patio de la casa de la familia Piazza, que regentaban un conocido negocio de venta y reparación de instrumentos musicales y discos, y que daban nombre a una célebre sala de actuaciones, y en el intermedio de un concierto pianístico organizado por la Academia de Música de la Sociedad Económica Sevillana de Amigos del País en el salón de sesiones de la cámara de comercio de la Casa Lonja. El repertorio consistía en pasacalles y marchas fúnebres, dada la proximidad de la Semana Santa. Dichas marchas fúnebres eran ¡En paz descanse!, ¡Pobre Carmen!, Lamento, Dolores y Las Siete Palabras, del director, D. José Osuna, que se estrenó para la ocasión y que cosechó un rotundo éxito. Lamentablemente tales obras no se han conservado hasta la actualidad, salvo ¡Pobre Carmen!, del conocido músico militar Eduardo López Juarranz, que, aunque muy esporádicamente, puede ser escuchada en la actualidad.

Las actuaciones en Semana Santa tenían lugar en las cofradías de la Entrada en Jerusalén, Museo, Siete Palabras, Cigarreras y Cachorro, aunque la falta de documentación nos impide saber a ciencia cierta la totalidad de años y cofradías en las que actuaron.

Relataba el Maestro Tejera que el primer año, cuando marchaban tras el paso de Nuestro Padre Jesús atado a la columna de la Hermandad de las Cigarreras, a la altura del Casino Militar, unos extranjeros arrojaron al paso de la banda unas monedas que los pequeños músicos no recogieron, guardando así la compostura y ganándose el aplauso y simpatía de los que presenciaron tan singular detalle. A partir de 1902, las referencias en prensa son escasas, aunque por las actas de la Hermandad de las Cigarreras sabemos que hasta finales de la década acompañó al paso de Nuestro Padre Jesús atado a la columna. Por los datos referidos hasta el momento, la vinculación de la Banda infantil con la Hermandad de las Cigarreras parece la misma que con el resto de hermandades. Sin embargo, se conserva un documento en el archivo de la Hermandad, fechado en noviembre de 1901, en el que se certifica que la totalidad de los componentes de la banda entraron a formar parte de la nómina de hermanos, acto que tuvo lugar en la Iglesia de los Padres Escolapios, vulgo Los Terceros, en cuyo Altar Mayor se encontraba la Virgen de la Victoria. Tras la jura, se sirvió un desayuno amenizado por los propios músicos.